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Le pedí a una IA que me rediseñara mi web… y mi CV desapareció sin dejar rastro

Todo comenzó un día normal. Me levanté, me preparé el desayuno y, mientras miraba las noticias en YouTube, se me ocurrió mirar mi sitio personal. Llevaba tiempo queriendo cambiarle los colores, el formato, darle una identidad nueva. Pero ese día, nada me convencía. Mi querido WordPress se veía antiguo, soso.

Casualidades de la vida, me topé con un video de YouTube donde hablaban maravillas de OpenCode. Terminé de verlo y me dije: «¿Y si lo pruebo? ¿Qué puede salir mal?» Generalmente uso Hermes para mis batallas diarias (nunca me falla), pero esta vez quería probar algo nuevo. Ingresé a mi homelab por consola, instalé OpenCode, lo configuré todo perfecto y, después de una hora de preguntas (con Turing mirándome por encima del hombro), le di las instrucciones claras: mejora mi sitio, cambia colores, identidad, fotos… le pasé credenciales, rutas, y lo puse a trabajar.

OpenCode se puso manos a la obra. Mientras él trabajaba, yo seguía con lo mío: un sensor ESP32 que no me funcionaba. En mis monitores veía la terminal, el htop marcando esfuerzo, y el sitio que iba tomando forma. ¡Y funcionó! Los colores de fondo mejoraron, las fuentes se veían modernas, cada opción de menú lucía genial. Estéticamente, era un punto para OpenCode. Le pedí más ajustes, accedió a la base de datos, lo dejé trabajando solo mientras yo seguía con mi sensor.

Cuando volví a mirar, había terminado. Pero algo olía mal. Mi historia laboral, que tenía fotos y un diseño cuidado, había quedado reducida a texto plano. Mi CV había desaparecido. Mi nombre aparecía en un color y mi apellido en otro totalmente distinto. Le di nuevas instrucciones para arreglarlo, y al final, quedó estéticamente bien. Me dije: «Vale, lo dejamos así».

Horas después, necesité hacer un cambio menor: actualizar un número de teléfono en la página de contacto. Entré a WordPress con mi usuario y clave, abrí Elementor… y no podía editar nada. Le consulté a OpenCode: «¿Por qué no puedo editar desde Elementor?» Su respuesta fue tan fría como certera: «Porque la página está escrita en PHP. Solo puedes editarla con editor de código.» ¿Cómo que en PHP? OpenCode había reescrito todo mi sitio wordpress, todas las páginas, formularios y mi CV, en PHP puro y duro. Por supuesto, había hecho backup (¡eso siempre se hace!), pero el susto fue mayúsculo.

Cerré la terminal, fui a almorzar para despejarme, y al volver, escribí de nuevo «opencode» en la terminal. Lo saludé y le pregunté con la mayor tranquilidad del mundo: «Oye, ¿podemos revertir los cambios que se hicieron en WordPress para volver a usar Elementor o Gutenberg?» Y aquí llegó lo mejor. La IA, con total naturalidad, me respondió: «¿Qué cambios? ¿En qué sitio? No encuentro nada en mi memoria de cambios sobre un sitio web.»

Se me heló la sangre. OpenCode había mejorado mi web, https://www.joalweingartt.com/ la había dejado impecable, pero para él, esa tarea nunca existió. Era un fantasma en su memoria.

Esta anécdota me dejó tres grandes lecciones que quiero compartir con ustedes:

  1. La IA es increíble para ejecutar, pero pésima para recordar el contexto si no se lo exiges. No des nada por sentado.
  2. Los backups no solo son para los datos, son para la cordura mental. Si no llego a tener ese backup, hoy estaría escribiendo esto desde un sitio en PHP que no sé tocar.
  3. Nunca, jamás, le des acceso a tu WordPress sin antes tener un plan de reversión clarísimo. La IA no entiende de «editores bonitos», entiende de código puro y duro.

Al final, restauré el backup, reí para no llorar, y aprendí que, aunque la IA nos hace más rápidos, el criterio y el control humano siguen siendo irremplazables.

¿Os ha pasado algo parecido con alguna IA? ¿Habéis confiado ciegamente y os ha hecho una «jugada maestra»? Os leo en comentarios. 👇

Jose Antonio Alvarez Weingartt
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